sábado, 16 de septiembre del 2006 a las 01:38
El tiempo vuela, comenzó el nuevo año escolar y ya no me queda tiempo ni de respirar. A veces en mi carro en el camino del trabajo a la casa, imagino las cosas que me gustaría escribir en mi lóg. Mas la tecnología aun no ha llegado a ser capaz de leer nuestros pensamientos. Les cuento que en mi nueva casa todo va viento en popa y poco a poco va tomando forma. En el trabajo el periodo de adaptación ha sido un poco mas duro y los días se hacen largos, por las horas extras en el mismo. El compañerismo es animante y las facilidades y modernidades son extenuantes. Ser maestra implica no sola saber enseñar, además saber usar miles de instrumentos que cuando logras ponerlos todos a funcionar, es hora de terminar la clase o los estudiantes ya están envueltos en su propio mundo, el país de nunca jamás. Mudarse implica tantos cambios y sorpresas… Por ejemplo esta semana se me bajaron las defensas del corazón al pensar que el próximo lunes cumplo 37 años y todavía no estoy casada, ni tengo hijos. Me mire en el espejo y vi. mi pelo, decidí ir al salón a arreglármelo y como no conozco ningún lugar en el área entre a un salón. Allí me dejaron el pelo como el de Tina Turner y de tres colores. Cuando Salí de allí llore por un rato y al otro día no fui a trabajar para poder ir a que me arreglaran el desastre. Pues ya entenderás que los ánimos andan por el piso y que me imagino que este será un fin de semana de recuperación.